Activando la Energía Crística. El juego. La proyección mental. La Sanación en los Niños. El trabajo en el Silencio. El Huerto con Amor. Semillas de Luz.
Mandalas de Luz. Comunicación con el Corazón. Sentir el rol ajeno. El espejo. La creación de un altar o un lugar sagrado.
Niños de Luz, Libro III: Activando la Energía Cristal, parte 1

***
Altaïr García
Niños de Luz
Libro III:
Activando la Energía Cristal
parte 1
Niños de Luz, Libro III: Activando la Energía Cristal
© Altaïr García Alonso
Editado por Asociación Luz y Conciencia
1ª edición: Palma de Gran Canaria, Noviembre 2010
Todos los derechos reservados
Contenido
Activando la Energía Crística. 5
El juego. 7
La proyección mental 10
La Sanación en los Niños. 11
El trabajo en el Silencio. 14
El Huerto con Amor. 19
Semillas de Luz. 21
Mandalas de Luz. 22
Comunicación con el Corazón. 25
Sentir el rol ajeno. 27
El espejo. 28
La creación de un altar o un lugar sagrado. 29
Activando la Energía Crística
En el trabajo es donde nos encontramos, donde nos activamos y reconocemos. Es a través de la acción que se despierta la energía, se mueve y se logran los resultados.
Aquí un librito con ejercicios y trabajos para re-activar al SER.
***
Durante mucho tiempo, el trabajo interior de las religiones más espirituales consistía en adquirir un estado de conciencia superior, un estado de paz interior y silencio.
Este estado, representado por el Arte del Tiro con Arco, el Arte del Té o las grandes artes como la pintura, la música clásica o la danza, es el estado de conciencia donde cada uno se descubre a sí mismo. Donde una persona se convierte en quien dirige su vida dejando de ser instrumento de su mente y su cuerpo.
Para lograr este estado de conciencia, este estado de paz, hacían falta años de renuncia, de ejercicios interiores, meditaciones y duro trabajo interior. Hoy día, el hombre de occidente, queremos lograr este estado en unos minutos, buscamos información, libros, meditaciones, música, cursos, lo que sea que en un breve espacio de tiempo nos proporcione esta conciencia superior. Claramente es en vano esta búsqueda pues no se trata de una búsqueda externa sino de una búsqueda interna, donde no hay tiempo, ni razón de ser para las prisas, sino simplemente reposo y calma.
Los niños son un espejo de los adultos, simplemente quieren responder rápido, contestar adecuadamente a las preguntas, ser “adecuados” para la mirada del adulto, del educador.
Esto es algo que hay que pedirles que dejen de lado a la hora de realizar estos trabajos, no existe un trabajo más adecuado que otro, no existe una búsqueda ni un resultado mejor que otro, en la espiritualidad, simplemente existe el SER, el SER es eterno, constante y maravilloso. Como las gotas de lluvia, no hay dos iguales. No hay que pretender tener una respuesta correcta, ni ser mejor, ni superarse, simplemente SER, descubrir, amar, liberarse del miedo de no llegar, y aventurarse a uno mismo.
Dentro, en uno mismo, ya está esa respuesta correcta, ya está la sabiduría, la conciencia, ya estamos completos dentro de nosotros. En nuestro afán, en nuestra búsqueda, es donde sentimos la escasez.
El niño ha de saber esto, ha de tener claro que no se trata de resultados, sino del camino. Sólo así podrá descubrir ese momento mágico donde no existe el tiempo y todo ES, eternidad inagotable.











