Hola hermano. Hermano José.
Es tiempo de vernos, de despertar. Ves como tus hermanos de todos los puntos empiezan a reconocer que existe algo más allá de la razón y alégrate pues así es, se van notando que estamos aquí, su corazón esperan que estemos con ellos, tú puedes hablarles que lo sabes, que sabes que hay algo más allá de lo que se ve en apariencia, sabes que estamos contigo en cada paso que das, y sabes que vamos acompañando a cada uno de ustedes por el plano terrestre hasta el plano divino.
No son muchos pasos, son uno solo, el de la CONCIENCIA, pero es un paso que hay que dar entre todos, unidos en las manos en un gran círculo de gracia.
Hermano José, tú has despertado a la conciencia dormida sin ayuda pues eres tú el que siempre sintió en su corazón que había algo que le llamaba, tu voz, amado, tu voz nos llama, nos suplica, y no somos nosotros los que os llamamos, tú lo sabes que estamos contigo. Es hermoso sentir que lo sabes. Conocer que tras tantos momentos perdidos reconoces que estamos junto a ti.
Los seres que acompañan a las personas hemos elegido estar "detrás", hemos elegido susurrar y no hablar, esperar y no hacer, suele decirse que los ángeles ayudan y somos ángeles que guiamos y ayudamos hacia el destino, pero nuestra ayuda no es material, no podemos mezclar nuestra materia con la vuestra porque nuestra materia es de luz y la vuestra pesada. Nosotros, los que os amamos desde este lado, nosotros, los que os acompañamos, no estamos para cambiar aquello que vosotros hacéis, estamos para ayudaros a que vosotros mismos lo cambiéis. Sabes que es difícil, pero ese es el reto, tú lo conoces, el reto de reconocer el error y recomenzar.
Empezar en la tierra requiere un gran esfuerzo para un alma, requiere mucha más voluntad de la que jamás podáis imaginar, un recién nacido es alguien que ha demostrado la mayor energía y alegría, la mayor voluntad, pues viene a la oscuridad completa, se separa de aquellos que tanto ama sin esperar más que dolor y separación con la débil esperanza de estar con sus amados en un tiempo difícil y ayudarles a completar una tarea que tan difícil aparece. Tanto cuesta dar cada pasito que la humanidad da, y nosotros os observamos, pasivos no, activos amado hermano, pero no podemos mezclar esta materia en la vuestra. Nosotros os abrazamos en amor, os empujamos energéticamente, pero no os podemos separar de aquello que duele. Es una elección que hicisteis antes de la vida, antes de esa separación. No podemos cambiar lo que nos pedisteis, no podemos más que ayudar en la luz, en el amor.
La voluntad de Dios es hermosa, es reconocerle incluso en aquello que parece vacio de luz. En la inmensidad del universo, de este y de todos los universos, existen lugares muy oscuros, muy negros amigo, negros que parece que una niebla de frio saliese de ellos, y puedes pensar, las almas que allí residen están vacías de amor, de luz, de claridad. Pero no, amado hermano, no, ellos están amando y alumbrándose en su penumbra, ellos también se aman, se reconocen, se aman. Y cuando un ser angelical decide descender a esos lugares, miles de seres le acompañan pues saben lo difícil que será esta separación, el difícil camino que tendrá, y lo difícil que será regresar de tal aventura, estamos atentos amado, porque somos hermanos. No podemos escapar a vuestro dolor, no podemos porque somos uno en nuestra inmensa familia, pero tampoco podemos mezclarnos en los asuntos de la oscuridad. La razón nos separa. El libre albedrio os ayuda a reconocernos.
Escucha atento amado mío, escucha pues tú eres un ángel y reconoce tu reino en el Reino del Cielo. Allá te esperan miles de hermanos que observan tu camino desde aquel mismo momento que decidiste acercarte a este mundo oscuro. Descubre en ti la humanidad tan hermosa que tienes, tu hermano mío, ángel mío, tú has llevado a Dios en cada partícula por toda la tierra, la has mostrado y la has hecho parte de la humanidad. En ti reside el amor, la luz, la capacidad de ser en cualquier estado. Se, pues, esa luz que alumbra. Descubre que no hay camino más o menos alejado de la luz, todos están en el mismo nivel pues todos se comienzan por un ser de luz que decide descender, voluntariamente, para ser antorcha de Dios en todos los rincones del Universo, incluso en aquellos que parecen tan alejados de la mano de Dios.
He dicho, amado, pues eres amado, eres luz.
He dicho gratitud en mi camino, pues tú eres la gracia y la gracia que en ti habita se muestra amorosa a todos los que contigo están
He dicho hermano pues tú, amado, tú eres mi camino, eres mi hermano en la tierra, somos la misma y única familia en el universo: la familia de ángeles.
Venimos de un plano diferente, sutilmente, pero despertamos al tiempo: vosotros, la parte de nosotros que decide experimentar la tierra y la humanidad, despertáis a la oscuridad y penumbra, y nosotros, vuestros amados acompañantes, despertamos en amor por vosotros a cada pequeño escalón del gran camino que os conduce a Dios.
Se pues bienvenido a esta nueva fase de tu camino, amado mío, en la que sabes que eres parte del plan divino. Has hecho tu papel en la humanidad humildemente, has alumbrado no con palabras ni con hechos, has alumbrado con tu presencia. Inconscientemente, sí, pero tú llevas la antorcha en ti, la antorcha de luz que tú mismo eres.
Eres amor
Gracias por este momento amado amigo
Gracias
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