Mensajes Espirituales

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Nota: El contenido de este artículo está incluido en el libro Mensajes de los Guías

Mensaje de guía 05-05-10

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Preciosa estrella de luz, brillante, linda.

Desde aquí reluces en hermandad angélica, un día más, y cualquier imperfección que puedas imaginar es irreal, no es más que una pequeñísima parte de un sueño largo donde estás durmiendo desde hace unos segundos, allá en el año que naciste. Estoy contigo desde entonces y sólo han pasado unos segundos, tan solo unas micropartículas del tiempo de Dios. Pero qué importante es ese tiempo ¿verdad? Qué importante es todo lo que sientes, todo lo que padeces y sufres en cada día, qué importante eres tú en tu pequeña cápsula temporal, en tu pequeño micromundo y microtiempo, olvidada de la mano amiga de Dios. Qué importante parece todo cuando tan sólo hace un segundo celeste que has bajado y has dormido en un sueño de descubrimiento y despertar.

Ahora te acompañamos igualmente, aunque parezca que estás abandonada en tu sueño, estamos junto a ti, y cada partícula de micropartícula de tu tiempo, también estamos contigo, amorosamente unidos y gustosos de acompañarte, pero cielo, no estás sola porque eso es imposible en el vasto Universo, pues eres parte de una gran red universal de seres de luz que eternamente se aman. Eternamente y fuera de microtiempos y micropartículas, para que te hagas a una idea. Te amamos por encima de todo ello, sin contar con nada de lo que pudiese acontecer en un pequeñísimo sueño cualquiera.

¿Cómo alguien podría echarte en cara cualquiera de las aventuras que vives mientras estás dormida? Así igual, mi cielo, ¿cómo Dios, cómo tu mismísima familia de luz, quienes más te aman, cómo podrían echarte en cara estar sola en el Universo aparentemente, soñar que nadie te ama, que nadie está cerca de ti, que nadie te comprende, y encima “equivocarte”?, ¿cómo podrías, mi cielo, equivocarte en este estado, en este nivel de conciencia del cosmos, si eres tan solo una partícula dormida dentro de una micropartícula de un microtiempo, ajena incluso a la realidad de tu propio ser divino, si tan solo estás dormida por unos segundos, unos microsegundos del espacio? ¿Y cómo mi amada vas a realizar cualquier acción, por corta, pequeña o “enorme” que te parezca, en contra de las leyes divinas universales? Eso no es posible.

Tú eres parte del cosmos y abrigada por el manto universal del AMOR DIVINO en todas sus capas, en todos los planos y dimensiones, en todas las realidades paralelas. Se te ama por SER, por SER, por SER eternamente. Y vivir la experiencia humana es una forma diferente de SER más, es una manera de expresar la chispa de luz divina en lo llamado la Tierra, en el micromundo humano donde aparentemente, desde el cosmos, un tranquilo Sol, una pequeña estrellita dentro de un cúmulo estelar de una galaxia cercana a Andrómeda, simplemente brilla en una mañana estelar maravillosa, donde existen seres diversos, algunos viviendo aventuras únicas, maravillosas, aventuras bélicas otros y de amor pasional muchos. Son los humanos, todos los reconocemos pues desde el nivel que nos abrazamos, has de sentir que no hay mundos paralelos sin conocer en este pequeño hogar que llamamos Universo, pues es nuestra casa y todos somos vecinos, todos nos reconocemos desde aquí y todos somos hermanos que construimos una realidad única y conjunta.

Mi amada, eres parte de esta construcción de realidades, eres parte de este camino único de luz donde hoy nos abrazamos y nos encontramos, no sólo habitas en la Tierra, donde crees ser parte desde que naciste, una parte imprescindible pero razonablemente pequeña y temporal. Eres parte de todo el descubrimiento estelar, de la gran tropa de ángeles que habitan el cosmos y fabrican, día a día, nuevos lugares donde habitar, donde descubrir y donde, podríamos decir, “fabricar” nuevas oportunidades para reconocernos una vez más.

Y yo soy tu hermano-a (expresa un sonido que es entre a y o y significa las dos cosas a la vez), no tengo sexo pues en este plano todo es UNO, incluso nuestra esencia es única forma de luz. Tampoco tengo razonamiento pues sólo vivo y experimento, al igual que tú, desde el AMOR y la esencia de la luz creadora. Pero sí tengo mucho dominio y control de mi ser, tengo conciencia de mí mismo-a, todo mi mensaje de luz sólo es el contenido de este pequeño bosquejo que quiero entregarte de lo que somos. Tú eres luz, eterna y maravillosa. En ti no cabe más que luz y no expresas más que luz, así eres en este plano desde donde te hablo y así es la mayor parte de ti que se expresa en los multiuniversos y los multiplanos paralelos del cosmos en sus diferentes vidas, y no sólo tienes una, ¡nooooo!, eso no sería lógico ni tendría sentido, tienes miles de vidas formadas todas desde la misma esencia de pura luz, desde donde hoy te hablo y te comunico que eres bella, alta, prisionera en un océano de puro AMOR. Prisionera pues no puedes dejar de ser amada por tu familia, por los seres con quienes construyes puentes entre los multiplanos del cosmos, ni por el cosmos al completo, tu hogar.

Tu hogar no es la Tierra, ni Andrómeda, ni Pléyades, tu hogar es éste, amada mía, el Universo al completo. Tú toda habitas en cada rincón en un sueño tras otro, y tu ser central, igual que en la Tierra existe una gravedad única y central, tú tienes una parte de ti central, y allá donde las estrellas son más cálidas y abrigan más, allí está hoy sentada, maravillada con la música celestial. Y este ser eres tú, y no sólo lo recordarás sino que lo revivirás en ti misma como experiencia de conciencia y creación real, no ilusión de una parte de tu ser dormida.

Imagina que todo fuese real, no sólo el pensamiento que ahora tienes, que fuese real cada partícula de tu pequeño Universo. Imagina por un momento, mi cielo, que cada pequeña molécula de tu mano fuese real, que cada molécula del aire fuese también real, igual que el sol que quema, igual que las flores que huelen, igual que el aire que sopla, igual que tú que sientes, todo real, todo real. Y una vez más experimentarías la existencia en ti misma, en tu sueño, pero ahora, imagina, por un momento, un ser capaz de sentir y descubrir la realidad en cada partícula a la vez, en cada partícula del Universo entero, y esa eres tú desde aquí, desde donde hoy te llamo y te hablo de amor. Y ese es tu Ser Universal, aquel ser consciente al que quieres atrapar en tu pequeña cabecita soñante.

Sólo por un momento imagina como resuenan en su corazón todos los astros y todos los seres durmientes que habitan en cada pequeña parte de los multiplanos paralelos que acontecen ahora mismo en millones de rincones del cosmos, no solo humanos, no solo hombres y habitantes “de pie”. También las flores, las estrellas, los minerales, los vientos, las aguas revoloteantes, también los fuegos, los sombríos huecos, las excavaciones a lugares recónditos donde habitan seres milenarios sin visión, también los rincones donde habitan millones de ángeles en festejos de luz, también el todo en su conjunto, las familias reunidas, los soles parloteantes, todo ello a la vez, en un círculo sonoro de movimiento. Y éste es el sonido que ahora sientes desde tu SER celestial. Este es el sonido al que puedes aproximarte hoy en tu experiencia divina.

Te amo cielo, es parte de la experiencia divina. Yo te amo y construimos juntos una realidad donde siempre nos amamos, y ese amor tiene sonido, lo llamamos Om. En la Tierra, ese sonido se puede traducir en unas vocales ya reconocidas, pero desde el cosmos no son sonidos únicamente, también es una visión de luz, de color, de símbolos sagrados y de manos unidas. Y te amo en esta expresión maravillosa de tu ser, una y otra vez.

La fabricación de tu sueño, tu ser durmiente al que ahora hablo, también es pura expresión divina, capaz de sentir y percibir el cosmos entero en una micropartícula de tiempo y llenarse del amoroso abrigo de amor de este sentir, capaz de comprender que no es nada la vida y lo es todo, pues en ella está todo incrustado, como metido a la fuerza, pequeñas micropartículas que a la vez habitan en un macrouniverso paralelo, y todito todo se ha metido allí, junto a ti, para vivir esta experiencia de iluminación que ahora estás viviendo no sola tú, pues tus hermanos en la Tierra igualmente habitantes dormidos, partes de grandiosos seres estelares, también están sintiendo desde sus pequeños cascarones sueños profundos.

Estáis dormidos cielo, pero despertando, y esa es la realidad de la humanidad, hoy día estáis despertando a esta realidad y comprendiendo lo inmensos que sois en otros reinos de luz, y comprendiendo lo pequeño que es una pequeña construcción planetaria al lado de todo lo maravillosos e inmenso que es el Universo, al lado de lo que sois en esencia. Y hoy os dais cuenta, relativamente, despertáis a la conciencia de lo atemporal frente a lo temporal de la vida humana; solo por unos segundos de tiempo cósmico estaréis soñando este sueño tan maravilloso, un tiempo sagrado, especial, construido desde planos elevados para ser una experiencia divina más. Y ahora lo comprendes de una forma diferente.

¿Qué miedo se puede tener, mi amada? ¿Qué locura de la vida puede haber? ¿Qué lejos de la verdad o cerca se puede estar? Mi amada, si todos sois paseantes dormidos, partes de sueños de seres estelares despiertos, ¿cómo se puede tener miedo de un sueño del que pronto vas a despertar y a tomar conciencia? ¿Cómo, si un sueño puede cambiar cuando el durmiente lo desee, cuando llegue su momento se puede cambiar de un sueño a otro, fluidamente, sin despertar del todo, se puede cambiar toda la realidad del mismo sueño? ¿Cómo sino se construyen las realidades sino cambiando, mejorando y reviviendo estos cambios en diferentes realidades, sin brusquedades, sin miedo al miedo, sin tensión, permitiendo que la vida fluya y la existencia se manifieste tal cual es? ¿Cómo y de qué se puede tener miedo?

¿De la soledad? No, eso no es real pues estás bien sujeta de la mano, nada puede pasarte, no puedes caerte, no puedes sentir esa aparente soledad pues es irreal.

¿Miedo de equivocarse? Mi amada, ya te dije que eso no es posible, tú construyes este mundo desde otro nivel, conoces las reglas, tú las creas, tú las construyes, tú construyes tu cuerpo, tu espacio, tus posibilidades, lo que tienes, lo que careces, tú misma construyes y recreas tu mundo en hermandad con tus hermanos. No hay error, no hay posibilidad de enojo ni de cambio brusco, lo cocreas con amor, con conciencia.

¿Qué miedo tan sombrío tienes que no te permite ver lo hermosa y maravillosa que eres? ¿Tal vez el único miedo que no has contado? ¿El miedo a ser tan amada que todos y cada uno de tus hermanos te ven en tu sueño, te sienten y dormitan a tu lado, te acompañan y te quieren? ¿Tal vez el miedo a ser un maravilloso ángel cósmico universal que no sólo está en la tierra, un ser sabio, consciente y que de forma paralela continúa trabajando aunque una pequeña parte de él está dormidita en una pequeña vida en la Tierra, que eres un ser de luz maravilloso, amoroso, querido, fuerte, con una gran voluntad y un gran creador? ¿Tal vez el miedo a SER?

No has contado con ese miedo porque todos tus miedos humanos, mi hermana, son miedos para huir de ti misma, son miedos para no afrontar que tú eres el ángel que guía tus pasos. Son miedos que no te permiten conectar, no con otros en sus sueños, sino contigo misma, amada mía. Tú no te permites conectar con tu esencia por miedo a ti misma, no a los demás.

¿Y de donde surge el miedo? De la irrealidad del sueño que ahora vives, no de más lejos. Surge de este sueño que no te permite sentir y ver lo que ya eres.

Permítete unos segundos de tu microtiempo, sólo unos segundos, permítete ser tú misma. Suelta, libera ese miedo por unos segundos, luego si quieres vuelve a cogerlo y vuelve a agarrarte a él, luego ponle nombre, llámalo desamor, desunión, lo que quieras, pero ahora, por unos segundos, suéltalo y permítete sentir y verás que eres una, sin miedo, eterna, consciente y fuerte. Que has elegido este momento, es un momento único, propio, es tuyo.

Y ahora siente, mi amada, unos instantes, siente que tú eres el aire que reposa en tu rostro, tú eres tu carne, pero también eres la silla, la mesa, también eres la ventana, la luz, eres el sol, eres la planta, el pájaro, la nube, eres la expresión de luz en cada partícula de tu pequeño mundo, eres tú. No hay otra que sea la nube, ¡eres tú la nube! ¿No comprendes cielo? Tú eres el cielo, tú eres la tierra, tú eres el otro, porque todo, amada, escucha atenta desde tu corazón: todo es UNO.  No hay separación en el cosmos, no hay ningún lápiz que divida y diferencie entre tú y el aire pues todo es UNO. Y te amo en todas tus formas y tú te amas a ti misma en todas tus formas, y a cada una de esas formas las llamas hermano de luz, pero son tú. Eres inmensa luz aparentemente dividida en todas tus partes pero unificada desde el centro mismo del AMOR.

Te amo, cielo, espera a recibir toda la energía de este mensaje en forma de microsueños despierta, desvelos de claridad que te darán las claves, las llaves para abrir las puertas de tu conciencia. Pequeñas claves que no llegan de más allá que desde el centro de ti misma, y con esta primera llave que hoy te hago entrega, rompe con el miedo que no te permite experimentar el AMOR que sientes y la Unidad que hay en el Universo.

Somos UNO y te amo.

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Canalizado por Altaïr García

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