Carlos: ¿Por qué me siento cansado, vacío, mal a veces?
Eres un ser humano. Te estás impregnado de humanidad. Vives en la humanidad, en lo terrenal, ¿te asombra que así sea? Una piedra no deja de ser piedra, aunque tenga energía en su interior. Pero una piedra ES Dios. Una piedra ES el interior, ES la luz, la energía. Tú también.
Vives en el humano, y no en la conciencia. Cuando vives en el humano, lo humano te estorba, te molesta, te pesa. Cuando vives en la conciencia, lo humano te resulta fácil. Cuando caminas por la vida siendo un humano, te cansas fácilmente, eres frágil, todo lo humano te puede atacar, te puede decir: ¿a dónde vas, caminando tú solo, en la distancia? Y tú piensas que va contigo. Y eso es un error. Realmente no camina el humano, nunca va solo, nunca va vacío, nunca hay distancia. Realmente camina la conciencia.
En la conciencia solo hay existencia. Cuando repitas ahora la pregunta, pregunta adecuadamente: ¿por qué me impregno tanto en la humanidad? ¿Por qué no consigo salir de ella, de esta situación? ¿Dónde se va mi conciencia, que a veces parece que está dormida? Y esa sería una buena pregunta. Gracias por esta pregunta, hermano Carlos.
Carlos: ¿Por qué no consigo elevar mi conciencia, tener más claridad?
Cuando el humano busca respuestas, cree que él no las tiene. Tú ya sabes que tú tienes esas respuestas. Vamos a indagar un poco en ti. A rescatar ese Ser que tú eres.
Reposa.
Siente la energía.
Ve respirando y siente como el cuerpo, el cascarón, descansa.
A la mente le cuesta más. Pero es fácil despistar a su razón.
Observa unos instantes una pantalla blanca, intacta, y apágala. Ahora date cuenta de donde estás, ya estás en una conciencia mayor.
¿Dónde estás? ¿Acaso estás aquí, en este sitio, en esta mesa, en este espacio acaso estás en este lugar geográfico? ¿Dónde estás?
Ahora empiezan a surgir las referencias. Lo más perteneciente que tienes, es hacia dónde vas y con quien. Y esas son las referencias.
Busca ese contacto que hay frente a ti, a tu lado, busca qué energías. Y en el amor al otro te reconoces.
Estamos junto a ti. El silencio que se crea en tu alrededor, no es silencio. Es falta de conciencia.
A tu alrededor, estamos un montón de entidades de luz hablándote y amándote. Dirigiendo nuestro impulso hacia ti.
Puedes rescatarte de tu día a día a través de esa consciencia de que lo único que tú eres, lo único que en ti vale, es el reflejo de amor que tienes en el otro.
Cuando lloras, otra parte de ti se refleja en el otro. Esa parte oscura, vacía, sin rumbo, que hay que sanar.
Cuando amas, una parte de ti se refleja en el otro, es la parte que tú eres.
Desde ti mismo te será muy difícil encontrarte, solo desde ti mismo.
Necesitas la experiencia de la compasión, de la hermandad, y de la humildad, para saber quién eres. A través del otro.
Yo estoy aquí, amado Carlos. Para que te veas en mí. Soy la Compasión que hay en ti, el reino de luz está en tu corazón, y a través de ti y tu experiencia en la vida, se hace real en lo humano.
Que la luz guíe tu vida. Eres un hijo predilecto, no te desesperes en lo terrenal, lo humano. Que tu incesante búsqueda no cese. Que no demore tu viaje, estás cerca de comprender el sentido de tu vida, hállalo en tu experiencia.
Este es tu mensaje. Gracias por recogerlo.
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