En un tiempo atrás fuiste un alma muy despierta, muy consciente. Y esto te ha marcado mucho el recorrido en esta vida. No pienses que todas tus vidas has estado tan dormida como ahora. No ha sido así, y lo sientes que no ha sido así. Mi preciosa, mi estrella, eres un gigante de luz. Un tiempo atrás lo descubriste, y hoy, empiezas a recordarlo. Yo sólo estoy aquí para hablarte de este tiempo, de lo que hoy te ocurre, del por qué.
Has viajado mucho y hay cosas que no logras entender. Claridades que se te enturbian a la mirada. Y es necesario que algunas de ellas tengan respuesta.
Como sabes, existe la familia de luz, ¿qué es la familia de luz? es un grupo de viajeros. Lo puedes comprender fácilmente así. La familia surge de un mismo plano de conciencia y un mismo lugar, por ejemplo un planeta lejano. Un grupo de seres de ese planeta, pero un grupo que se conoce muy bien entre ellos, deciden realizar un viaje por el firmamento y se presentan en la Tierra. Esto es una de las familias que actualmente pueblan el planeta, una de las que tú perteneces.
Entre ellos hay muchas sintonías, muchos paralelismos, pues todos se conocen, todos están unidos y todos se apoyan en su crecimiento. Cuando uno se atasca o parece que no logra seguir adelante, la familia entera se vuelca hacia él para ayudarle. Y esto es la hermandad. No hay ni una sola oveja perdida.
Así la familia es un grupo de seres muy unidos, con un gran amor entre ellos y que se conocen desde hace miles de millones de eones, de siglos. Mucho tiempo. Es mucho tiempo lo que se conoce una familia de luz. Hoy reconoces vagamente algunas personas que son seres de luz en tu familia real. Hay personas de esta familia que te pueden caer mejor, peor, pero es su persona lo que ahora reconoces. Puede que la persona manifieste unas cualidades, una luz determinada, pero en la familia, por ahora, somos todos iguales. Es cierto que hay seres más avanzados pero no se muestran así en el plano material y algunos no se reencarnan. No les conocerás. Los demás, mi amada, todos aquellos que reconoces en tu vida, son personas semejantes, y en la familia de luz igual, son semejantes unos con otros. No hay distinción.
Verás que la mente intenta jugar un papel importante aquí, intenta juzgar, catalogar, intenta hacerte creer que hay más o menos cercanía con unos o con otros, y puede ser así, puede ser que ciertas vidas las hayas vivido más con alguien más cercano, pues es cierto que existen caminos cercanos, pero eso no indica que alguien sea más o menos. Todos somos iguales en la familia de luz.
La familia de luz eres tú. Y si algún día te perdieses, estaríamos todos buscándote. Por eso no va a ocurrir. La fábula de la oveja descarriada se dirige a la comprensión de esta gran hermandad, de este sentimiento de unidad y trabajo en común, por el beneficio común, no propio.
Hoy comienzas a entender un poco esta gran unión que por vidas parece que te une a las mismas personas, pero has de comprender que no son solo vidas humanas, que ya antes, en planos paralelos de conciencia, vivías una y otra vez con la misma familia, en diferentes niveles y grados de conciencia. Nosotros estamos aquí, hoy, para ayudarte a encontrar respuestas y esta es una pregunta que necesitabas entender.
La familia no puede permitir que nadie se pierda, que ningún alma de ella se sienta apartado o solo, estamos en unidad y nuestro trabajo es común. Por hoy, ten en cuenta esto: has de saber que parte de tu familia también sigue en planos superiores de conciencia y no reencarna al igual que tú, pero eso no les hace diferentes o superiores, simplemente les aparta de la vida humana y la reencarnación.
Has estado leyendo y entendiendo vagamente otro concepto que es muy importante que hoy comprendas bien: La resurrección. Está escrito en tus libros que un ser, un Maestro Ascendido, resucitó de entre los muertos. Y esto, vagamente significa en vuestro plano mental que el cuerpo fue de nuevo “poseído” por el espíritu y comenzó a caminar. El cuerpo inerte volvió a la vida. Nada lejos de la verdad pero es necesario aclarar este término. El Cristo Ascendido es un ser despierto, consciente, y cuando fallece su cuerpo, su alma se mantiene en un estado intermedio despierto completamente. En este momento, la familia de luz le recoge y mantiene “vivo” el cuerpo físico a fin de este futuro reencuentro. Esta reencarnación. Es importante que comprendas que el Cristo no descendió tras su muerte una vez a la Tierra, sino que lo hizo muchas más veces. Y todas las veces se manifestó con su cuerpo impoluto. Limpio. Y con vida humana.
¿Y cómo es esto posible? Se habla donde naces de la resurrección como un milagro de Dios, como una muestra de Dios para que todos comprendan que el cuerpo de su hijo es inmaculado y aun después de morir, el cuerpo puede volver a ser utilizado. Pero no se habla de cómo ni por qué este milagro. En verdad el cuerpo es un instrumento, un traje, y mientras ese traje pueda volverse a usar, la persona puede volver a la vida. Pero sólo en casos especiales y de conciencia superior esto podría ocurrir. Sólo cuando es necesario.
Cristo descendió a la vida humana varias veces para comprobar que su trabajo se seguía realizando. Y existen varias referencias que hablan de estos encuentros donde puedes comprobarlo. Referencias vagas, pero las hay. La historia no es muy concreta a este respecto y las subsiguientes veces de este “descenso” no suelen mencionarse adecuadamente. Pero así fue.
Aun así, la resurrección es un símbolo que significa que aquello que se fue de la vida vuelve a ella intacto, nuevo, rehecho. Resurge desde el principio. Es un símbolo importante que hoy debes comprender. Igual que el ave fénix, constantemente la vida se dirige hacia un colapso, hacia un constante fin. A medida que se acerca a este “fin”, ocurre que renace una y otra vez formándose una nueva pangea que renazca y permita que la vida dure un ciclo más. Así el universo entero, cuando atraviesa una fase terminal, resurge en otra forma o en una diferente, o en una similar a la anterior, señalando, significando que no hay muerte, que solo hay transformación.
En tu vida hoy se aparece mucho el símbolo de la resurrección y significa esto. Algo está próximo a morir y pronto reaparecerá con otra consciencia, en otro nivel, y es necesario que así sea para que todo gire, para que exista crecimiento, para que no haya estancamiento. Mantenerse obcecado en el fin no conduce nada más que a la falta de consciencia de este maravilloso proceso que es la vida. Muchas veces las personas pierden un familiar y quedan pendientes de este “atroz” final, pero has de saber que aquí, mi amada, la familia de luz celebramos un hermosísimo reencuentro donde no falta la alegría, el amor, los abrazos, el cariño… es un reencuentro ligeramente diferente al que podáis imaginar, pues no hay velas, las velas somos nosotros. Pero esa celebración existe. Y es algo importante para nosotros pues no existe ese final atroz, no existe esa separación dura y rígida donde no hay vuelta atrás, existe una resurrección del verdadero ser.
En tu vida este símbolo tiene un compromiso también con la vida, un compromiso importante que has de descubrir. Reaparece la vida pues todo se transforma, todo renace, se recrea sobre sí mismo y recrea su forma original. Así hoy podemos hablar, pues tú, has transformado tu energía en una energía nueva, más sutil, que te permite leer este mensaje y sentirlo cerca.
Así también otras personas pueden “ver” con claridad, pues ha renacido su visión a una nueva, una más saludable. Cuando un final se observa como un nuevo principio, entonces se pueden observar los cambios positivos, pero cuando la persona se apega al pasado, entonces la novedad apenas pasa desapercibida.
Decides tú ahora a qué parte te agarras, qué quieres observar y vivir, si un nuevo principio, con amor, con dulzura, con honor de formar parte de este ciclo… o al final, al pasado, anclarte en él y no ver los frutos de la vida.
Esta decisión es real mi amada, tú lo sabes que es real. Pues la vida no da la oportunidad de que quien no esté en un nivel de conciencia adecuado decida cuándo se va y cuando no se va un ciclo. La vida humana, el hombre, como tal, no es capaz de decidir por su alma. Y esto tiene un sentido muy importante, y no ha de ser cambiado. Y aquel o aquellos que crean jugar con la vida, que crean dar vida o dar muerte a su antojo, están muy equivocados, simplemente son instrumentos de la gracia divina.
Observa el universo mi amada, observa las estrellas, todo está en equilibrio, todo. No hay error. El error está en la mente humana, en el orgullo, en el creer que uno vale y puede hacerlo todo. Pero la vida tiene un significado mayor. Tú lo sabes.
Ahora te responderé a otra de las preguntas que estás camino de preguntar. ¿A dónde se van aquellos que fallecen?
Mi amada, no se van. Se quedan. No hay distancia entre tú y yo, y yo soy de tu misma familia. No hay palabra, pensamiento, idea que te surja que no sea contemplada con el más puro amor desde tu hogar. Aquellos que fallecen son arropados por la familia y se quedan en casa, en el hogar. No hay separación y no hay diferencia. Tú puedes creer que alguien que “se va” de la vida humana tardará mucho en regresar, pero desde este nivel, alguien puede vivir dos vidas a la vez fácilmente. Sobre todo en este nivel de conciencia que ahora se vive una vida humana.
Es fácil encontrar un ser despierto que está viviendo dos vidas a la vez. Lo mismo, puede ya haber reencarnado en otra forma. Ocurre que la vida suele ser un ciclo, y este ciclo hace que la parte de ti que ya reencarnó, no tenga que cargar con aquello que aún no ha vivido la anterior. Creo que no me expliqué del todo. Si tú naciste en una vida, y al poco tiempo naces en otra vida, aquello que no viviste en la vida anterior, no has de contrastarlo en la última vida. Ten claro que la vida paralela es una posibilidad que muchas veces se da, pues muchas veces faltan seres para nacer. La tierra está superpoblada, sin embargo la población real es muy pequeña. Faltan seres para tanto nacimiento. Y estos seres muchas veces repiten.
Cuando alguien fallece, cuando un alma se aparta de la vida, aparece en otro nivel de conciencia, y en ese nivel no hay diferencia. No hay separación. Ya estaba aquí, lo que dormido. Como cuando vas a la noche a acostarte y das las buenas noches, imagina eso mismo, mi alma, pero en vez de buenas noches un tierno abrazo pues sabes que la noche será larga, más larga de lo que temporalmente parece. Tú dormirás solo una noche, pero el sueño será algo largo desde dentro. Luego la familia se sienta a tu lado en la cama y te observa plácidamente, con amor, con disimulo. Cualquier problema que tengas están allí contigo. Más tarde despiertas del sueño. A veces nada más despertar puedes ver a la familia, otras veces necesitas un tiempo para abrir los ojos y tranquilizarte del sueño. Y cuando abres los ojos y nos ves, entonces te saludamos amorosamente y te llevamos a una sala especial donde está preparada una gran bienvenida que te estamos preparando desde el momento en que decidiste irte a dormir.
La vida es un sueño mi amada, tu alma es consciente de esto. El darle tanta importancia a un sueño es lo que te hace ser inconsciente. Un ser ascendido es consciente que la vida no es más que un sueño. No hay apego, pues el apego no es real. Es ilusión. Tampoco hay miedo, pues nada puede perturbar tu sueño plácido. Tampoco hay tensión, pues el cuerpo que vistes hoy, no es más que un traje para dar realidad a tu sueño. Tampoco hay sentimiento de pertenencia, pues tú no perteneces a este plano de conciencia, perteneces a otro, al durmiente.
¿Ahora comprendes más? Todo esto que vives es una ilusión. Pues tú decidiste irte a dormir una noche. Agarrarte a esta ilusión no te ayuda a vivir y despertar con claridad. Necesitas que estemos a tu lado, agarrándote de la mano y recordándote continuamente que estamos junto a ti, y no lo hacemos con desgana, al contrario, me encanta estar a tu lado, cada momento de tu vida, contándote las horas, los minutos, los segundos de amor que vivo por ti, mirándote.
Yo soy tu guía, simplemente eso, pero he vivido contigo en la tierra miles de veces, y viviré muchas otras vidas junto a ti, y no faltaré de tu lado. Y conozco, pues tanto tiempo, conozco lo que te cuesta habituarte a ese traje tan duro que llevas, te reconozco y te recuerdo. Sé que llevas ese traje duro y sé que te cuesta mucho cargarlo. Siempre te costó demasiado cargarlo. Por eso estoy contigo más agarrado aún a tu mano. Siempre te costó mucho trabajo. La vida, mi amada, para ti es un duro esfuerzo y tienes mucha ilusión en este tiempo, pues representa la caída de una gran cáscara que es tan pesada para la humanidad, el ego. Todas las personas que conoces son “símbolos” de esta caída para que te des cuenta que es todo una ilusión que mucho tiempo hemos vivido. Los otros, pueden estar ciegos ante lo que ocurre, da lo mismo, el ego se cae. Y lo estás viendo. Ves como el ego se va cayendo poco a poco. Ves como lucha por mantenerse en pie, pero va cayendo. Los niños son los testigos que lo ven todo. Pues son conscientes de esta caída. Antes un niño agachaba la cabeza ante los errores paternos, ahora mira atento, observa y es consciente que ese error representa un final de muchos otros errores. Y observa con cariño, con claridad, con consciencia. Y este es el cambio que ya se está dando. La resurrección de la vida humana.
Este es tu mensaje, pero alma mía, ante ti canalizan dos almas de tu misma familia. Escúchalas y pídeles más veces que te hablemos los guías, pues este mensaje es un mensaje breve, pero tú puedes recibir más, puedes habituarte a esta energía y sólo has de pedirlo, cuando lo desees. Si es el momento recibirás el mensaje, si no lo es, aparecerá más tarde, en su momento.
Gracias hermana de luz.
Canalizado por Altaïr García
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