Altaïr 13/02/08. Esta canalización es una meditación dirigida para lograr una visualización y un trabajo interno. Por ello he respetado los silencios de la meditación en forma de puntos suspensivos o márgenes.
Hola hermosos guías míos, mis amados guías de la Tierra.
Yo soy vuestro amigo, vuestro ángel, del amor, de la vida.
Soy uno de vuestros ángeles, sí, pero vengo más veces a entablar familiares conversaciones con vosotros. Ya me conocéis de otros días.
Y hoy volvemos a entablar una conversación en un círculo sagrado de luz. Nuestro hermoso círculo de luz. Un círculo protector, activador de las propias energías.
Quiero que visualices este cuerpo tuyo con el círculo de luz rodeándote el cuerpo, cómo se amplia el círculo.
Un círculo luminoso, blanco. Es un círculo que te mantendrá protegida de tus propios miedos y dudas. Nada que no sea luz y amor puede entrar en ti en este momento. Nada que no sea luz y amor puede salir de ti cuando activas el círculo de luz.
Actívalo cuando vayas a canalizar, cuando vayas a meditar, cuando vayas a pedir un deseo, y así te asegurarás que tu deseo es libre de ego y de emociones bajas, es libre de falsedad.
Todo lo que ahora puedas hablar, meditar, visualizar y encontrar, procede de tu espíritu, de la luz.
Tu misma luz, la de este círculo, la tuya interna, se puede activar en tu vida, y eso estás haciendo con este círculo: activar tu propia luz, reactivar tu energía.
Sonríe, pues estás activando tú misma tu propia luz, y es hermoso contar con momentos así, en los que estás segura y te sientes segura.
Libérate de todo lo que no pueda estar en tu círculo de amor y luz. Libérate de los miedos, de los caprichos, de todo lo que no quieras en este momento, pues eso, no te vale en esta vida llena de amor. Pudo valerte en la otra, aquella lejana en la que no reconocías que tenías un alma, pero eso fue hace ya mucho tiempo. Ahora estas aquí…, ahora eres consciente de ti mismo…, de tu propia luz…, de tu energía…, eres consciente de eso y de más.
Y esa consciencia, esa luz, se despierta en ti cada día, se reactiva a sí misma, te ayuda a crecer…, a cambiar…, a meditar…
Eres parte de algo mayor que tu cuerpo y tu vida material, y esta luz te lo recuerda, pues esta luz, que eres tú, viene de mundos lejanos, de viejas vidas pasadas y venideras.
Y tú estas en medio de un círculo con tu propia luz sagrada, no es algo misterioso, eres tú…, tu cielo…, tus pies en la tierra…, tu espíritu…, tu alma…, tu ángel recordándote quien eres…, y tu energía reactivándose a través de tu misma luz.
Cuando actives este círculo, activarás tu propia memoria de energía. Ya sabemos lo que significa esa memoria, esa reactivación. Es parte de ti, tu luz. Todo lo que tu ser es, todo lo que eres, se despierta, y puedes ser consciente de parte de lo que eres. De gran parte de todo lo que eres parte.
Así despiertas, envuelta en tu propia luz, en tu propio amor. Así despiertas tu hermosa luz, tu hermoso cuerpo de luz, activando tu cuerpo de luz.
Tienes que activar ese cuerpo para así poder conducirlo al ahora despierto. Para ser consciente.
Activar no significa sólo encender la luz, la luz se encendió ya, pues eres luz. Activar significa tomar consciencia y llevar esa luz, esa parte de tu gran luz a tu vida cotidiana; llevar tu luz, de tu propio ser de luz, a los demás. Despertar es eso, tomar consciencia de esa luz y dejar que la luz vaya donde quiera ir. Que ilumine tu propia luz lo que tú observas con tu visión. Despertar en amor, en luz. Ahora puede parecer complicado, pero es sencillo.
Partiendo del corazón surge un despertar, unas llamas de luz que se extienden hacia todo lo que eres. Todo lo que amas se riega con tu propia luz. Tu amor lleva tu luz a todos los rincones que amas.
Deja así que tu luz se expanda y forme ese círculo que te rodea. Primero un círculo donde quepa exactamente tu cuerpo, y luego siente como va más allá, hasta donde tú llegas a comprender.
Deja que tu luz se extienda, tu verdad, tu conocer, tu amor, que llegue hasta todo lo que tú comprendes que pueda existir, y más allá. Más allá de donde alcanza tu cuerpo mental, tu visión mental.
Y deja que tu luz forme parte de la gran forma áurica de los hombres, de todos los hombres, del planeta.
Sé consciente de este momento pues, ahora mismo, eres parte de todo lo que te rodea, pero además, y esto es lo más importante, puedes sentirte parte de ello.
No intentes sobresalir entre esa gran aura, sólo deja que tu luz se expanda y sea parte de esa gran aura.
Invade con tu experiencia de luz, y con tu verdad y tu amor, a todos los que están contigo, y todos aquellos que están en este lugar contigo, y más allá, a todos los hombres.
Deja que tu experiencia de ésta y de otras vidas, y tu luz de éste y de otros estados de conciencia, irradie a todos los que tienes cerca de tu vida.
Y ahora, recibe tú su luz, como respuesta de amor. Aliméntate de la experiencia de tus hermanos, pues todos vinisteis en un plan común, su luz y tu luz, su camino y tu camino es uno solo.
Tu círculo de luz te protege. Nada negativo puede entrar, aquello que creías negativo, obscuro, eso no es parte de esta consciencia de luz y amor.
Siente cómo cada ser vivo tiene su ángel, su luz y su guía cerca. Siente cómo entre esa gran masa de aura humana, llena de amor, de experiencias, de energía sagrada, están los seres que os acompañamos, ayudando a equilibrar vuestra energía, ayudando a tranquilizar soberbias, a tranquilizar pasiones, hablando, acompañando, estando.
Ahí estamos nosotros, a vuestro lado.
Y somos parte también de ese gran aura humana, pues llevamos vidas y vidas dentro de ella, acompañándoos en este viaje.
También somos parte de esta verdad que ahora os rodea. Somos compañeros de viaje. Viajamos juntos. No esperamos cambios, sólo amor.
¿Puedes vernos?
Existimos los seres acompañantes de los hombres desde el confín de la existencia. Más allá incluso, existimos desde que se forma la vida.
Muchas veces son sólo formas de luz que se mueven. Algunas se mueven rápido ante vuestros ojos, otras se quedan quietas en un punto, y parece que hacemos algo aunque muchas veces, en vuestras visiones, no lográis comprender que es lo que estamos haciendo.
Ahora míranos acompañándoos y descubre nuestro movimiento.
Cada hombre y mujer tiene al menos un acompañante, muchas veces más, pero en ningún momento esta solo completamente, hay alguien a su lado. Obsérvalo.
Observa cómo ese acompañante luminoso no se queda paralizado, parece que hace algo, tiene una energía de acción.
Es hermoso comprender esto, visualizarlo.
¿Qué hace?
Irradiar luz, dar cariño, hablar aun sin que sea escuchado, hablar y hablar y hablar, susurrar, cantar, trabajar con energías que rondan al hombre, acariciar el aura, abrazar vuestra luz, soñar en vuestros sueños, visitar recuerdos y traéroslos, algunos incluso van más allá, algunos incluso ayudan físicamente.
Es un juego energético, las energías están ligadas al cuerpo, si cambiamos una energía obviamente el cuerpo se vera afectado. Así, estos amigos pueden sanar, levantar, dar fuerzas, “apartar” en lugares de mucho riesgo.
La energía y la materia es una sola.
Llevamos vidas acompañándoos, pues somos lo mismo que vosotros. Somos parte también de esa gran aura que os rodea, esa conciencia común, pues realizamos un trabajo común. Por supuesto que no hay diferencia.
Cuando alguien observa un niño recién nacido no puede dejar de pensar en las células que le forman, en sus padres, en sus compañeros de vida. “Ellos” quienes sean, son parte también de su vida, y él va a ser parte de la vida de quienes le rodean. Eso mismo ocurre aquí, nosotros somos parte de vosotros, y vosotros sois parte de nosotros.
Y lo mismo ocurre en vuestra materialidad, todo es parte de todo, todo es alimentado por lo que te rodea. Tu materia necesita ese aire que respiras, que a la vez fue necesitada por otro ser vivo para recoger su alimento, que a la vez fue usado en una energética canalización, o en una cocción preciosa de alimentos que llenarían el estomago a alguien que se iluminaría por momentos con ellos, y ese aire, que surge de la tierra, y luego del mar y luego de la comida y luego del mismo aire y luego de las partículas, de las moléculas que expulsa la sangre de un animal cuando ruge, y luego de la saliva, y luego de la tierra otra vez, y luego de las plantas y que ahora respiras, ha sido y es parte de todo lo que te rodea. Y eso eres tú. Eres todo parte de lo que te rodea: una parte única, crucial, llena de amor, de luz, amada e irradiada con la luz, y así es este Universo.
El ser Uno con lo que nos rodea es una verdad que se alimenta y retroalimenta con distintas formas de verdad.
Mira a tus amados compañeros de viaje, las personas que encuentras a tu paso, y ve en ellos esa luz que te está alimentando, esas células que te dan el alimento que respiras, ese amor que te da las fuerzas de reactivar tu luz y tu cuerpo de luz en esta consciencia, y regálales tú a ellos lo mismo. Pues todos sois lo mismo y lo que tú hagas, pienses, sientas, vale para cualquier otro ser que esté en tu mismo camino de luz. No tiene misterio esta verdad.
Ahora llega un cambio, ¡ay!, ese cambio del que tanto se habla. Y es un despertar, no más que un despertar de estas formas de verdad, de este tipo de verdades: una consciencia más elevada en esa gran aura que ya observaste.
Si aumenta esa luz mútua, si se eleva esa luz, podrán llegar a vuestras vidas energías más elevadas, pero si no se aumenta esa luz, no en uno mismo, sino en el conjunto, entonces no podrán llegar esas energías.
No ocurrirá nada si no se aumenta la vibración tanto como algunas personas esperan, se necesitará más tiempo, y haremos lo posible para que haya más energía y más tiempo para realizar ese cambio de vibración en vosotros y en la vida conjunta.
Pero algo os llama a despertar y esa llamada es la vuestra propia. Vuestra propia luz. Vuestro ser de luz quiere despertar, os lo pide, os pide irradiar su propia luz, conocer su propia verdad, ser, libremente ser uno mismo, y amar sin limitaciones mentales, ni bloqueos de ningún tipo.
Y ese llamado que vosotros mismos os hacéis es el que nos lleva al siguiente paso de este camino: el gran despertar.
Esa gran aura, donde viste los ángeles, las personas, los recuerdos, esa gran conciencia que os rodea a todos, esa, es la que tiene que mudar, tiene que crecer y elevarse.
Observa la energía ahora, la que rodea a un ser de luz, la que necesita un ángel, observa esa luz, su sutileza y su vibración, observa la diferencia con la que habías visto antes. Ésta, es más clara, su presencia no es tan densa, su presencia es más luminosa a todos los niveles, y esa es la vibración que yo amo, la que lograréis obtener en vuestro aura.
No sólo tú, mi amada guía en la Tierra, ni solamente unas personas que logren tal o cual progreso, sino todos, todos y cada uno de los hombres y mujeres que habitan este plan divino, esta vida.
En eso consiste el cambio, el gran cambio y evolución.
De nada sirve que madure un solo fruto, la primavera tiene que llegar para todos, no sólo para alguien en especial. De hecho, al ver esa gran aura, habrás comprendido que no existe eso de la persona especial. En esa gran aura, todos sois especiales, todos alimentáis por igual con vuestra luz y vuestra energía y vuestra vida, la misma conciencia de la que sois parte.
Sí, tú eres parte de esa conciencia de luz. Tú eres parte de esa conciencia de vidas y vidas, no sólo de las tuyas propias, sino de todas. Y, ahora viene lo mejor, con que uno dé el cambio, el gran cambio, todos cambiarán. Pues uno es todos.
Cuando veas a un ser que ha despertado, sabrás que todos estáis despertando a vuestra manera, que ya no hay vuelta atrás.
El despertar es unánime, todos formáis parte de lo mismo, todos despertáis de la misma manera. Igual que en un bosque, cuando amanecen las flores y los frutos todos en la misma época y el mismo momento, pero cada uno en su forma. Así, todos despertaréis, todos en el ahora común, pero cada uno en su forma.
Y seguro que sabes de alguien que ya despertó. Seguro que has oído, has sentido o incluso has conocido ya de alguien. ¿Verdad?
Existen muchos que ya dieron el paso. No sólo niños.
Sólo hay que dejar que la vida os muestre el camino. Dejar que se reactive el cuerpo de luz, y mudar vuestro cuerpo emocional y mental hacia un nuevo nacimiento de la humanidad. Es más sencillo de lo que parece.
Todo lo que ahora os puede bloquear, no son más que las dudas, por eso este ejercicio de hoy puede despejar las dudas.
El círculo de la propia luz y el propio amor. Tomar contacto con la propia divinidad, con el propio cuerpo de luz. Tomar seguridad en los pasos y no temer a lo que uno es, ni a lo que uno es parte.
Siempre habéis sido parte de quienes os rodean, no habrá ese tal o cual que no quiera evolucionar porque la evolución, el cambio, es desde dentro, y toda alma añora despejarse en el cuerpo y levantarse en luz, todo amor añora amar, toda luz añora iluminar, irradiar su luz a los que ama. Es algo natural. No existe forma de bloquear este impulso natural.
La mente, la ceguera, el ego, no es nada comparado con el amor que reina en vuestros corazones, pues la mente y esa ceguera lleva sólo un tiempo en vosotros, pero el amor y la luz que tenéis lleva una eternidad en vosotros.
Observa ahora cómo cambia esa gran aura grupal en el mañana de las personas, en el despertar.
Observa cómo ha mudado y es más luminosa.
Se extiende hasta más allá de lo que puedas ver. No tiene bloqueos, ni limites. No está limitada por el ego ni la razón.
Las emociones que antes tanto daño hacían al aura, esas que correteaban de persona en persona, ahora son dulces, con colores claros y agradables.
Observa cómo eres parte de ese nuevo ciclo, pues todos habéis participado.
Amado, amada, ríe de lo hermoso que es lo que habéis creado en esta lucha de la luz por irradiar más allá del centro, del amor por salir, de los límites por terminar. Esa lucha en ese momento ya no tiene sentido, pues la armonía reina, la paz reina, las emociones que en un momento daban sentido a la lucha ya no están.
Observa esa gran aura, cómo ahora es más sutil, y si puedes, observa los seres que os acompañamos, obsérvanos cómo ahora estamos más en contacto con vosotros, ya no se nota tanto la diferencia entre un aura y otra.
Habéis Ascendido.
Hombres y mujeres ascendidos, comunicándoos con seres de luz, siendo y portando la luz de su propio ser, amando e irradiando amor y luz hacia todos los rincones del planeta, gracias por ser vosotros los que despertéis.
Amados amigos y compañeros, gracias por dejarnos participar en vuestro gran cambio de luz. Gracias por dejarnos ser parte del gran cambio. Somos vosotros, nuestros más amados amigos y guías en la tierra. Vosotros nos ayudáis a nosotros a despertar en vosotros mismos.
Gracias.
La luz sólo es un paso. La luz está en vosotros. Recuerda esto cuando no quieras verla, pues no viene de fuera únicamente, también y sobretodo, nace en los corazones.
No necesitáis más luz que la que ya tenéis para levantaros.
Amados.
Gracias.
Yo soy luz, amor y gracia.
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