Hermanos. Estamos aquí para hablaros una vez más de las relaciones humanas, en especial de las relaciones amorosas y su importancia en el crecimiento interior. Las personas lucháis entre vosotros pero no encontráis el punto de equilibrio donde cada uno crece y aporta al otro lo mejor de sí mismo, sin perder de sí, solo aportando, ayudando.
Continuamente batalláis unos con otros y en especial con las personas que convivís, y esto es lastimero. Dejar de hacerlo, no os lastiméis, pues al lastimar al otro, os lastimáis a vosotros mismos.
Siempre intentáis traducir lo que hace el otro mal en castigos, tanto uno como otro. Castigáis la ignorancia, la falta de cariño, la falta de tacto, las palabras sucias, la falta de conciencia, y lo castigáis con ignorancia, arrogancia, des-consuelo, falta de integridad, alejamiento… os distanciáis y no arregláis vuestra parte en el asunto.
En las relaciones, siempre que uno haga algo mal debéis participar en la corrección, desde dentro. Ni con palabras, ni con decisiones de cambios con respecto al otro, sino participando en dicho cambio. Si uno olvida quién es, recordárselo con cariño, con dulzura, despertando a aquel que amáis haciéndole sentir de nuevo quién era y quien olvidaba que era. Si uno olvida lo que debe hacer, recordárselo haciendo vosotros lo que debéis hacer. Así de fácil es el camino del cambio. Desde dentro. Repito. Desde a-dentro, no desde afuera con palabras, con hipocresías.
No son fáciles las relaciones porque hay separación siempre, y esa separación solo se supera completamente en una Ascensión, pero podéis aprender poco a poco a convivir en AMOR, y no en la lucha. Respetando siempre al otro y ayudándole a ser él mismo, aceptando, trabajando en la unión y no en la dualidad.
Cada uno tiene su papel en la relación, pero es bueno jugar a cambiar los papeles, eso, también es hacer el amor cuando se reconoce que se está viviendo el papel ajeno. Son juegos que os pueden recordar el erotismo de ser, de hacer, que poco a poco os abren las puertas a descubrir la belleza de la labor de cada uno, su dedicación. Simplemente intentarlo. No os saquéis las uñas.
En el trabajo que viviréis los próximos meses de despertar, no agarréis al otro por el cuello, no ahogarlo ni con palabras, ni con expresiones fieras, ni con gruñidos, ni con cuentos. El trabajo del otro siempre es sagrado, esto significa que no podéis practicar cambios sobre él, solo aceptarlo. Cuando sintáis que ha hecho algo mal con respecto al trabajo de luz, entonces llamarle la atención sutilmente una vez se haya calmado las aguas torrenciales, fuera de la acción. La costumbre de abrasar al otro o mencionar lo que hico bien o mal en medio de la lucha, es inapropiada completamente, os desvirtúa y os quita fuerza, debéis comprender que siempre fuera de la acción se ha de mencionar lo que se hizo bien o mal. Hablando pausadamente y sin prisa ni miedo por cambiar o por que el otro comprenda la realidad.
Sagrado. Considerar a vuestro amado, como un canal de luz, capaz de comprender por sí solo aquello que debe o no debe hacer, considerarlo como una gran marmita vacía que se llena de Luz y la comprende y la siente y es parte de la misma Luz. Y ¿dónde estáis vosotros? Bebiendo de la misma luz. La arrogancia de intentar cambiar la luz interior, la soberbia de creer que la luz propia es mejor, es separación, y de ello queremos librarnos para lograr trascender la división.
El sacrificio por el otro, es una forma de arrogancia aun peor, donde creemos que podemos trasladar la luz interna del otro a nuestro corazón haciendo “buenas obras” que nos permitan a nosotros crecer a fin de ver al otro, más pequeño aun, de lo que parecía en un principio. No hagáis eso más, amados, alejaros de intentar “buenas obras” en las que el otro sea más pequeño que vosotros mismos. El otro, siempre es igual de grande, igual de amado, igual de perfecto y valioso. Amarlo tal cual es, con toda su bondad y toda su luz. Y si no se levanta igual que vosotros de rápido de una caída, permitirle más tiempo. Pero no alcéis la mano hasta que su alma os lo pida. Eso, es arrogante, eso es innecesario.
En la vida, la necesidad de creeros mejor, más fuertes, más listos, más altos incluso que otras personas, más cerca de los ángeles que los demás, no tiene sentido. ¿Cómo el cielo abandonará al cuidado de otros humanos a unos humanos en concreto? ¿Cómo el cielo habrá podido decidir que ciertas personas están tan perdidas que es mejor que las cuiden los propios hermanos menores en su ignorancia en vez de nosotros los amados ángeles? ¡No tiene sentido! En ningún caso tiene sentido. Nosotros, los amados ángeles, estamos por igual, con todos estamos por igual, igual de cerca, con la misma cantidad de amor. No deseamos que ningún hombre de lecciones morales sobre otro, sino que cada uno llegue a sus propias victorias solo.
Todos pueden servir de luz en la noche oscura, todos podéis por igual dar cobijo, dar guía, dar amparo, señalar, discutir o encontrar vuestro papel. Pero nadie está más cerca del cielo que otros. La vida, mis amados, es para todos por igual.
El egoísmo os hace ver que esto no es así, que uno parecen y son más altos que otros, que unos tienen “privilegios”, que unos tienes dones, gracias divinas, “suerte”, peor ¿cómo Dios podría creer en algo así? ¿Cómo el universo no daría luz a uno de sus hijos, no lo amaría ni lo cuidaría ni lo arroparía ni le abriría las manos a todas las gracias divinas, a todos los dones y a todos sus frutos? No es posible, el amor es para todos por igual. Separáis lo bueno de lo malo y por ello creéis que unos pueden alcanzar la victoria antes que otros, pero esto no es posible.
Dios, amando a todos sus hijos por igual, alza su mano derecha y permite que cualquiera de sus hijos adquiera sus gracias divinas, el hombre digno, el hombre en su sabiduría, adquiere aquello que es suyo y lo integra en su vida diaria, y eso no le hace mejor ni peor, simplemente a integrado una parte de si a su vida diaria. Y esa parte de si, puede ser un don, puede ser una gracia, puede ser una alegría, una “suerte” una bendición que debéis saber comprender y trabajar. Y una vez trabajada, una vez descubierto su sentido, mostrar a vuestros hermanos lo ocurrido y cuán fácil está el cielo, cuán al alcance de la mano está cambiar la vida. Pero no demostraros superiores por haber cogido aquél logro.
En todos los aspectos, la mente tenderá a llevaros al lado contrario, a mostraros diferentes, mejores, cambiados, “superiores”, pero no lo hagáis mas, eso, os pierde, el hacer eso, os pierde del camino de la gracia, y os lleva directos a la desunión.
Distinguir un camino de otro es fácil. Observar a quienes tenéis a vuestro lado ¿Son como vosotros? ¿Están igual de cerca de alcanzar la dicha en su vida? ¿De alcanzar objetivos divinos? Si la respuesta es no, claramente estáis confundidos, claramente no habéis comprendido el mensaje de la gracia en vuestra vida, os confundisteis al alcanzar la dicha y no la compartís como algo probable. Si la respuesta es intermedia, igual, simplemente es un disfraz lo que creéis, pero si veis a todos vuestros hermanos en la misma posición, en el mismo momento, capaces de mucho más, en un descubrimiento nuevo cada día, entonces estáis haciéndolo bien. Estáis comenzando a discernir en la vida.
Existen personas que claramente no desearán vuestro propio bien, pero ello no las hace desmerecedoras del amor divino, nada, absolutamente nada en la vida puede haceros desmerecedores de dicho amor. ¿Por qué si Dios no os niega nunca el amor, vosotros negáis el amor a vuestros hermanos?
El mensaje de que hay hermanos equivocados, hermanos que quieren haceros daño, es algo muy extendido actualmente, y debéis observar sus resultados en vosotros con cuidado. ¿Por qué os causan tristeza?, ¿o rechazo?¿acaso no son buenos mensajes? ¿Acaso están en un mal momento o dirigidos a otras personas? Son mensajes correctos, os amamos por igual pero exactamente como se indica y desgraciadamente, en algunas ocasiones hay personas humanas que recogen frutos celestes para su propio beneficio, pero eso no las hace menos merecedoras del cariño divino, simplemente actúan equivocadamente igual que cualquiera de vosotros actúa equivocadamente cuando hace lo mismo y se siente con privilegios de cambiar a su hermano.
Sois libres, amados, no cambiéis la realidad del otro, respetar sus elecciones y continuar mirándolo con amor, siempre, y ante todo comprender que es vuestro hermano y siempre será amado por vuestro Ser celestial, nada que haga puede cambiar esto. Ni si quiera vuestra desaprobación.
Os amamos y en este mensaje queremos guiaros a esta comprensión superior. No estáis solos en el camino, miles de millones de personas transitan el mismo sendero de confusión, de intranquilidad y desasosiego, y que compañía tenéis, millones de ángeles en el firmamento, millones más de ángeles a vuestro lado y miles de millones de hermanos, valientes hermanos que se han atrevido a venir a la vida a soportar vuestro abrasador amor. Dejaros amar por ellos también. Nuestro amor, el amor angélico, en la vida humana no os hará entrega de un vaso de agua cuando tengáis sed, pero el amor de vuestro hermano, os curará las heridas a las que no llegáis, con ternura os calmará del viaje y os recordará cada día lo que sentís, lo que sois y que el cielo os mira siempre siempre siempre con amor, con dulzura, con aprobación de todo lo que hacéis.
Los dones, los frutos del viaje, siempre están a vuestro alcance.
Con gran amor se os hace entrega hoy de uno de estos frutos, el entendimiento de que sois Uno en este viaje, no os perdáis ante esta repuesta de amor y compromiso en la vida con vuestros hermanos.
Os amamos
Gracias
Ángeles del rayo Azul
Mayalay
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