Habita en mí un alma callada, silenciosa, que juega en la noche y canta con una voz diferente. Sueño con ella y por eso se que habita en mí. Tiene el cuerpo pequeño, pero invade con su cuerpo todo donde ella está, porque me quiere aun sin saber que soy yo quien la mantiene encerrada. Juega a que es un rey, una princesa. Para verla sólo he de respirar hondo y escuchar mi pecho, desde allí escucho una vocecita que atrapada me grita con fuerza. Tiene ganas de salir porque esta atrapada. Y no la oigo bien, porque esta atrapada, porque también esta en un lugar pequeño.
Tiene ganas de cambiar de forma y poder ampliar su espacio, parece que en otro tiempo no vivía ahí, que vivía en un lugar mas acogedor, pero no lo echa de menos, solo sueña con caminar, escribir, hablar, e incluso cantar y bailar. Ama todo lo que existe, y no teme a nada, ni si quiera a los problemas o al dolor, no debe sentirlo. Debe ser sólo un ser de paz, de amor y de luz.
Nunca sabes cuando esta hablando y cuando no. Yo ahora la distingo porque su voz es más pequeña que la mía, más sabia, y me dice lo que debo hacer para que podamos encontrarnos y sentirnos. Sabe que soy yo, pero no me tiene miedo por haberla encerrado en un pecho tan pequeño.