Durante mis sesiones de sanación y en algunas visualizaciones, he podido contemplar mi túnel de luz y el túnel de luz de otras personas. Es algo sobre lo que se ha especulado durante mucho tiempo pero buscando información no he encontrado que se describa abiertamente en que consiste.
He de decir algo que muchas personas desconocen y es que el túnel de luz del que las personas con experiencias cercanas a la muerte hablan, es algo que está siempre sobre nosotros. No es un portal adimensional que se abra en el momento adecuado, no, siempre estuvo allí y estará hasta el momento que lo caminemos para no regresar.
Sobre nuestras cabezas, y en una dimensión paralela, existe un tubo de luz de un diámetro de unos 4 metros aproximado, y que se alarga hasta más allá de lo que en vida podamos alcanzar a ver, allí se extiende el túnel de luz más increíble que jamás podamos imaginar y es un tubo que todos hemos recorrido al nacer y recorreremos igualmente al fallecer.
En ciertos momentos he podido ver el final, pero no muy nítidamente, lo que me han ayudado a contemplar lo que allí se halla para poder explicarlo.
Aunque parezca imposible, es un túnel que está en una dimensión diferente, de hecho, enlaza dos dimensiones diferentes, es una especie de puente. Nos enlaza con nuestro verdadero hogar. Y por supuesto que nuestro hogar no está sobre nuestras cabezas, si no en otra dimensión y en otro plano diferente a el que conocemos. He de aclarar que no es un tubo real, ni un puente real, si no un espacio adimensional creado para nuestra experiencia de esta vida.
Por lo que he podido ver es un túnel de una luz blanca increíble, pero la luz que aparece allí no es luz del tubo, si no de los seres que están en los bordes de él observándonos con amor. Y esto es lo más importante que debéis recordar y que con más claridad he podido ver: el tubo de luz se compone de seres angélicos que nos observan durante toda nuestra vida con un gran amor. Están pendientes de nosotros en cada momento y nos observan desde esta forma espacial adimensional, desde una ventana que se abre en nuestro hogar para nosotros.
Para comprender esto debemos darnos cuenta que nuestra vida, fuera de esta realidad dura aproximadamente unos segundos. En lo que un ángel dice la palabra “AMOR” acontecen unos 80 años en la tierra. Por ello estos tubos están provisionales y duran fracciones de segundo celestes y por supuesto que aquellos que nos miran están pendientes en cada momento a nosotros.
Durante este momento se crea esta puerta que nos conecta con quien de verdad somos, una puerta que no puede ser cerrada en ningún momento y bajo ninguna causa, y a través de ella nos observan y nos hablan aquellos que son nuestra verdadera familia de luz. Aquí están asomados todos aquellos seres que nos aman desde un plano muy superior de conciencia.
Según he podido observar, ese espacio es un tubo alargado, es así para darnos la impresión de camino de luz, y cuando las personas lo recorren para regresar a sus hogares de luz pueden atravesar un hermoso abrazo de todos aquellos que los están sosteniendo en amor.
Al final, he podido ver aquellos familiares que tenemos con más significado en nuestras vidas, aquellos familiares de nuestra familia angélica que nos están apoyando más íntimamente en la vida actual y que nos recogerán y nos ayudarán a ascenderlo cuando llegue el momento. Además son esos seres que nos hablan, que nos guían y nos acompañan.
No existe más luz que la que ellos desprenden en ese lugar. No es un tubo de luz creado de energía si no creado por la propia luz de quienes allí habitan. Aquellos que se visten ropajes físicos para que les encontremos, bajo esa máscara, tienen un hermoso y deslumbrante cuerpo de luz que es el suyo propio. Y se ponen esa traje de piel etérica para darnos la bienvenida, para que les reconozcamos, pero en realidad ellos son luz y amor y no recuerdos y experiencia material.
El contemplar este tubo de luz es una experiencia que me ha llenado el corazón de un amor intenso e increíble, es un amor de bienvenida, de recibimiento. Y esto tanto en mi tubo propio como en el de otras personas, es el regocijo del reconocimiento de nuestra divinidad y el calor tan hermoso que ellos nos dan a cada instante. Es una experiencia intensa, y muy enriquecedora.
Son cientos de ángeles los que nos contemplan, a cada uno de nosotros, y juntos forman un inmenso camino de amor que nos lleva a nuestro verdadero hogar.
No son túneles separados para cada persona pero sí podemos contemplarlo así, pues cada uno tiene su propio tubo y sus seres amados están allí a su lado.
Muchas personas no logran contemplar lo que hay en las paredes del tubo de luz, pues sería una impresión muy fuerte para ellas el ver a tantos seres de luz contemplándolas. Incluso cuando están a punto de morir y ven el túnel, no logran identificar esas paredes, pero sí sienten que es un lugar muy acogedor. Pueden describir la forma pero no pueden decir porqué es tan luminoso ni que está habitado de cientos de seres en cada rincón, es más, que no hay tubo, que no existe ese túnel, si no una ventana con cientos de ángeles contemplándonos.
Aquellos que trabajáis con personas a punto de morir, con personas en fase terminal, decidles que no están solas, hacedlas ver existe este túnel que les une con aquellos que mas aman y más les aman. Y que están predestinados al más hermoso reencuentro de amor que puedan imaginar.
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